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Calidad de vida-Calidad de muerte

“No se puede salir por la puerta de atrás,

es necesario salir por la puerta grande,

es asunto de responsabilidad con la vida”.

Siendo muy joven escuché hablar de una mujer bastante enérgica, a la que el mundo de la música célebre llamaba “LA GÜARACHERA”.

Una mujer que hizo resplandecer escenarios para todos los gustos, desde la más movida salsa, hasta el bolero más romántico.

Una criatura con muchos almanaques, pero con la longevidad de un ángel, que siempre se las ingenió para demostrar que “LA VIDA ES UN CARNAVAL”.

Una niña cubana de corazón rebelde, sin fronteras, con sus huellas de libertad bastante claras.

Una muchacha de son excelso y de tumbáo eterno que supo inmortalizarse en vida con sólo un secreto: VIVIR CON INTENSIDAD, COMO SI LA EXISTENCIA FUESE SÓLO UN DÍA.

Se fue Celia y allá en lo alto, en dónde se intuye una orquesta de serafines experimentados en el arte de la gozadera, esperándola con ansiedad, se percibe un aluvión armónico, que combina con maestría lo que es la sabiduría del gran oído, con la del gran tacto.

No habrá CRUZ más grande, ni epitafio con más méritos que el suyo en la música que le correspondió, pues ella muy temprano descubrió cual era su MISIÓN en este planeta y no tardó en ponerse a la tarea.

Celia sabía que trascender era sólo asunto de ser un gran discípulo de la vida y un feliz concertista de la naturaleza en cada instante, ella aprendió a fluir tanto como un pájaro o como un manantial.

No murió en vano, pues fue capaz de despertar la alegría en medio de la tenaz nostalgia que propino su partida, se marchó con honores.

Nos dejó en herencia su AZÚCAR y la fe por un mundo que todavía tiene más de dulce que de amargo.

Vestiremos en su sepelio de color, pues llevar otro atuendo es símbolo de traición a alguien que siempre se negó a la vejez, a alguien que jamás fue desleal con su arte de cantar, bailar y sobre todo inspirar.

¡QUE EN RUMBA DESCANSES GÜARACHERA!.

R. Chisco.